Santuario da Virxe Peregrina
La iglesia con forma de concha de vieira que preside la Ferrería. Es el símbolo de la ciudad y una de las plantas más singulares del barroco gallego.

Si Pontevedra tiene una imagen, es esta. La Virxe Peregrina se levanta al final de la Praza da Ferrería con una planta que no se parece a casi nada: la de una concha de vieira, el emblema del peregrino. No es un capricho decorativo, es el edificio entero el que adopta la forma.
Se construyó en el siglo XVIII, cuando Pontevedra era paso obligado del Camiño Portugués a Santiago. La fachada, cóncava y flanqueada por dos torres, se despliega hacia la plaza como si abrazara al que llega. Dentro, la planta circular sorprende por lo pequeña e íntima frente a la teatralidad de fuera.
La Peregrina es patrona de la ciudad y de la provincia. Sus fiestas, en agosto, llenan el casco histórico durante más de una semana.
Cómo verla
Está en el centro exacto de la zona peatonal: se llega andando desde cualquier punto del casco histórico. Lo mejor es acercarse dos veces, de día y de noche, porque la iluminación cambia por completo cómo se lee la fachada.





