Santuario da Virxe Peregrina
La iglesia con forma de concha de vieira que preside la Ferrería. Es el símbolo de la ciudad y una de las plantas más singulares del barroco gallego.
Casco histórico peatonal, A Peregrina, Santa María a Maior, as Ruínas de Santo Domingo, a Illa das Esculturas y el Camiño Portugués.
La iglesia con forma de concha de vieira que preside la Ferrería. Es el símbolo de la ciudad y una de las plantas más singulares del barroco gallego.
La levantaron los mareantes en el siglo XVI con el dinero de la pesca. Su fachada-retablo plateresca es de las mejores de Galicia.
Lo que queda del convento dominico del siglo XIV: cinco ábsides góticos abiertos al cielo, convertidos en museo lapidario.
La plaza mayor de Pontevedra: soportales a un lado, jardines al otro y la Peregrina cerrando la escena.
El puente que da nombre a la ciudad y figura en su escudo. Por aquí cruzan los peregrinos del Camiño Portugués.
Doce esculturas contemporáneas repartidas por una isla fluvial del Lérez, entre alisos y agua. Entrada libre.
Uno de los museos más importantes de Galicia, repartido en seis edificios del casco antiguo. Entrada gratuita.
El paseo de siempre de los pontevedreses, con sus plátanos centenarios y los monumentos que lo jalonan.
El centro sin coches que ha convertido a Pontevedra en caso de estudio internacional. Y, de paso, uno de los cascos antiguos mejor conservados de Galicia.
Hórreos con los pies en el agua, callejones de piedra y cruceiros. Declarado conjunto histórico-artístico.
Monasterio benedictino con dos claustros, un mosaico monumental del Camiño y un hórreo de casi 34 metros.
Grabados de la Edad del Bronce sobre roca al aire libre, con centro de interpretación y poblado reconstruido.
La gran playa abierta de las Rías Baixas: kilómetro y medio de arena, surf y una ermita con leyenda.
La ciudad es una de las grandes etapas del Camiño Portugués, y de aquí arranca la Variante Espiritual hacia Vilanova de Arousa.