Qué hacer en Pontevedra un día de lluvia
Llueve. No pasa nada: la ciudad está pensada para eso.

Va a llover. Estamos en Galicia y llueve, y quien viene esperando otra cosa se equivoca de sitio. La buena noticia es que Pontevedra funciona muy bien mojada.
Los soportales
El casco histórico está lleno de soportales, que no son un adorno: son la respuesta arquitectónica de siglos a este clima. Se puede recorrer buena parte del centro casi sin mojarse, saltando de una plaza a otra.
Además, con lluvia la piedra se pone oscura y brillante y el casco antiguo está, honestamente, más guapo que con sol.
Bajo techo
El Museo de Pontevedra es el plan obvio: gratuito, con varias sedes y suficiente material para llenar una mañana larga. La basílica de Santa María y A Peregrina se visitan en cualquier caso.
El plan gallego
Que es sentarse. La oferta de cafés y bares del centro es amplia y con lluvia se llena de gente que hace exactamente lo mismo que tú. Un café largo mirando llover en la Ferrería es un plan perfectamente respetable.
Si buscas algo más largo, mira ocio y cultura para cine y salas, o librerías.
Y si escampa
En Galicia escampa. Ten a mano la agenda y el filtro de qué hay cerca para aprovechar el hueco en cuanto se abra.




