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A BoaVila

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Capital de provincia: el siglo XIX

En 1833 Pontevedra pasa a ser capital de provincia. Con la capitalidad llegan funcionarios, obras y una ciudad nueva fuera de la muralla.

Capital de provincia: el siglo XIX
Foto: Renarpp · CC BY-SA 3.0 · vía Wikimedia Commons

El giro llega en 1833, con la división provincial de Javier de Burgos. Pontevedra es designada capital de su provincia, por delante de Vigo, que ya entonces le sacaba pujanza económica.

Qué cambia con la capitalidad

Cambia casi todo. Una capital de provincia trae Diputación, Audiencia, Gobierno Civil, Hacienda, Instituto. Y todo eso trae funcionarios, abogados, profesores y comerciantes: una clase media urbana que antes no existía y que necesita casas, cafés, teatros y paseos.

La villa que llevaba dos siglos encogida empieza a crecer otra vez, esta vez fuera de la muralla, que acaba derribada en su mayor parte. Se abren calles nuevas y se urbaniza hacia el este.

La ciudad del paseo

De este momento es la Alameda y los jardines que la acompañan, el gran espacio de sociabilidad de la Pontevedra burguesa: donde se paseaba, se veía y se dejaba ver. Se levantan los edificios institucionales que hoy cierran esas perspectivas.

Es también el siglo en que la ciudad empieza a mirar su propio patrimonio con otros ojos. Las Ruínas de Santo Domingo son declaradas Monumento Nacional en 1895, de las primeras de Galicia.

La sombra de Vigo

Conviene decirlo: la capitalidad fue administrativa, no económica. Vigo siguió creciendo por su cuenta hasta convertirse en la gran ciudad industrial y portuaria de Galicia. Pontevedra se quedó con los despachos, y con una escala urbana que un siglo y medio después le resultaría utilísima.

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