Los orígenes: Teucro y la ponte vetera
El mito griego que dio apodo a la ciudad y el paso romano que le dio nombre.

A los de Pontevedra se les llama teucros, y conviene empezar por ahí porque explica cómo se ha contado la ciudad a sí misma durante siglos.
La leyenda dice que Teucro, hijo de Telamón y arquero de los griegos en la guerra de Troya, no fue readmitido en su Salamina natal al volver y acabó fundando una ciudad en estas rías: Helenes. Es un mito de origen humanista, muy del gusto del siglo XVI, cuando las villas gallegas buscaban antepasados ilustres. No hay ni un dato arqueológico que lo sostenga. Pero el apodo se quedó, y ahí sigue.
Lo que sí hay debajo
Lo comprobable es romano. Por aquí pasaba la Vía XIX, la calzada que unía Bracara Augusta (Braga) con Asturica Augusta (Astorga) cruzando el noroeste peninsular. En el trazado figura una mansión llamada Turoqua que se ha venido situando en el entorno de la actual Pontevedra.
Para seguir hacia el norte había que cruzar el Lérez, y los romanos lo cruzaron por un puente. De ese paso —ponte vetera, el puente viejo— sale el nombre de la ciudad. Sobre aquella estructura se levantó en el siglo XII el Ponte do Burgo que sigue en pie y que figura en el escudo municipal.
Antes de todo eso
El poblamiento es mucho más antiguo. Toda la comarca está sembrada de castros y, tierra adentro, la mayor concentración de arte rupestre al aire libre de Galicia: los petroglifos de Campo Lameiro, grabados hace unos cuatro mil años.
La ciudad, en todo caso, nace de una cosa muy concreta: un sitio donde se podía cruzar el río y donde el mar entraba lo bastante como para poder vivir de él.





