La ciudad sin coches (1999–hoy)
Desde 1999 Pontevedra ha ido devolviendo la calle a los peatones. Hoy vienen a estudiarlo de medio mundo.

Es lo que ha hecho conocida a Pontevedra fuera de Galicia, más que su patrimonio: la ciudad decidió que el coche dejara de mandar en el centro, y lo hizo de verdad.
Qué se hizo
El proceso arranca en 1999, con la llegada a la alcaldía de Miguel Anxo Fernández Lores, y no ha parado desde entonces. Las piezas principales:
- Peatonalizar el casco histórico entero, sin excepciones de conveniencia.
- Eliminar el aparcamiento en superficie del centro y llevarlo a disuasorios en el borde, a pocos minutos andando.
- Rebajar las aceras a un solo nivel: la calle deja de tener un carril para coches y unos márgenes para personas.
- Limitar la velocidad en el resto de la ciudad, con 30 km/h como norma general y 10 en zonas de plataforma única.
- Priorizar de forma explícita el orden peatón → bici → transporte público → coche.
Qué pasó después
Lo que se cuenta siempre, y con razón, es la seguridad vial: la ciudad ha llegado a encadenar años sin ningún fallecido por atropello en el casco urbano, cifras que en poblaciones de su tamaño son excepcionales.
Lo que se ve al llegar es otra cosa: el ruido de fondo es el de la gente hablando, y los niños van solos al colegio con una normalidad que en la mayoría de ciudades españolas se perdió hace cuarenta años.
El reconocimiento
Pontevedra ha recibido por este modelo distinciones internacionales, entre ellas el Premio Internacional de Dubái de ONU-Hábitat en 2014 a las buenas prácticas urbanas, además de reconocimientos europeos en movilidad y seguridad vial. Recibe con regularidad visitas de técnicos y responsables municipales de otros países que vienen a ver cómo se hizo.
Cómo verlo
No hace falta buscarlo: se nota nada más entrar en el casco histórico o pisar la Praza da Ferrería. El mejor momento para juzgarlo es un día laborable a la salida de los colegios.





