El gremio de mareantes y el siglo XVI
En el siglo XVI Pontevedra fue la villa más poblada de Galicia. Lo pagó todo la sardina.

El siglo XVI es el momento en que Pontevedra es, sin discusión, la villa más poblada y más rica de Galicia. Y lo es por una razón muy poco épica: la sardina.
El negocio
La pesca de sardina y su salazón movían una cadena entera: la flota, las redes, la sal, las cubas, los almacenes, el transporte. De Pontevedra salía pescado salado hacia el interior peninsular y hacia media Europa. A eso se sumaban unos astilleros con fama, que aprovechaban la madera del interior y el abrigo de la ría.
Quien controlaba todo eso era el gremio de mareantes, la corporación de los hombres del mar. Tenía dinero, tenía votos y tenía orgullo, y lo demostró de la forma en que se demostraban entonces estas cosas: construyendo.
Santa María
La basílica de Santa María a Maior no la pagó un obispo ni un noble. La pagó el gremio, y se nota: en la fachada-retablo plateresca aparecen los propios donantes y guiños a su oficio. Es de las mejores fachadas del plateresco gallego y es, literalmente, un edificio levantado con dinero de pescado.
La Santa María de Colón
Existe una tradición muy arraigada según la cual la Santa María, la nao capitana de Colón, se construyó en estos astilleros, y que su maestre Juan de la Cosa era pontevedrés. Los historiadores lo discuten desde hace más de un siglo y no hay prueba documental que lo cierre.
Lo que sí dice esa tradición, aunque no sea cierta, es hasta qué punto la villa se veía a sí misma como una potencia marinera. Y en el XVI, en Galicia, lo era.





